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De cuando nació Cadena Agramonte

junio 9, 2017

Por Manuel Villabella

Fachada de RCA noche del 9 de junio 57El 9 de junio de 1957 los camagüeyanos se sorprendieron. De repente una vibrante identificación radial, no escuchada antes, penetró en sus hogares: “Desde la cuna del Bayardo y para toda la provincia trasmite Radio Cadena Agramonte, las emisoras que cubren de Holguín a Santa Clara”. Nacía así la radiodifusora que cambió los métodos de hacer radio en Camagüey.  En 1957 trasmitían en la ciudad siete estaciones: CMJK, CMJA, Radio Camagüey, Radio Legendario, Radio Cuba, CMJW y CMJC.

La primera de ellas se mantenía con audiciones poco atractivas, anquilosada, sobre todo para los jóvenes. Ignorante de los novedosos gustos y requerimientos radiales Juan B. Castrillón, popular como Don Pancho, propietario y locutor de la emisora, diseñaba su programación antojadizamente.

Por su parte Radio Camagüey había sido establecida inicialmente por el español Laureano Suárez como réplica en esta ciudad de su Radio Cadena Suaritos, en La Habana. Sin embargo, fracasó en sus propósitos y fue adquirida por Omar Vaillant (ejecutivo de la CMQ) y Raúl Dubreuil, un avispado locutor. Tal es así que era la única emisora capaz de competir con la naciente Radio Cadena Agramonte; pero tampoco pudo destronarla.

Las otras, Radio Legendario CMJA, CMJW, Radio Cuba y CMJC, subsistían con programaciones endebles, escasos anunciantes, morosidad y retraso para cubrir sus nóminas.

En medio de esa realidad, el oriental Ricardo Miranda Cortés, más conocido en el argot politiquero y radial como “el Chino Miranda” y Senador de la República en más de una ocasión, era un furibundo aficionado a la radiodifusión. En ese medio invertía gran parte de sus ahorros y su peculado desde 1945, primero en Camagüey (Cadena Camagüeyana de Radio), luego en Santiago de Cuba (Cadena Oriental de Radio) y otra vez en Camagüey, oportunidad que aprovecharon los locutores Raúl Alarcón Alejo y Pablo Terrón Bolaños, a los que los unía una estrecha amistad, para invertir sus batallados ahorros con los cuantiosos de “el Chino” e inaugurar una emisora cuya programación habían acariciado por mucho tiempo, desde que ambos compartían el micrófono en la deslustrada CMJW.

Así surgió la empresa Radio Cadena Agramonte S.A. Los estudios fueron montados en los altos del edificio ubicado en Avellaneda 215. Este segundo piso era muy elemental, una especie de galería que rodeaba la edificación. Alarcón y Terrón sabían muy bien lo que se proponían: la etapa de los estudios para público ya había pasado, el objetivo era música y noticias, y para lograrlo bastaba con esa galería, distribuidas en ellas las separaciones mínimas de estudios indispensables.

La programación de Cadena Agramonte tendría como soporte fundamental la música y las informaciones, diseminadas estas en varios boletines de noticias y dos noticieros estelares, en horarios de la mañana y la tarde, con sus correspondientes editoriales. Diversos espacios musicales salieron al aire, poniéndose énfasis en una discoteca que cubría buena parte de la mañana y la tarde que rápidamente anuló a las existentes en las otras emisoras.

Premisa indispensable en la  animación era la vivacidad; el locutor debía poseer rapidez, pero a la vez claridad y excelente dicción. Fue fundamental en la creación de los guiones utilizar las palabras precisas; desterradas quedaban las salutaciones, las felicitaciones, la improvisación y el regodeo por parte del locutor. La fórmula era simple: título, intérprete, autor y música.

Esta norma calzaba el objetivo fundamental. Se introducía en determinados momentos los tres seguiditos, sin montones de anuncios: tres interpretaciones musicales seguidas, que unido a la locución acorde y la economía de palabras, dejaba la impronta al oyente abolido por los fastidiosos anuncios. Aunque desde luego que los indispensables anuncios, muy bien dosificados, eran introducidos en los llamados cambios en el argot radial, con la identificación de la emisora cada media hora.

Para estar al día con lo último en las grabaciones disqueras depositaban cierta cantidad de dólares a una firma española, especializada en estos desempeños, y recibían mensualmente el envío de remesas de discos que no se habían distribuido para la venta. Jóvenes Productores Musicales  escuchaban los números musicales e iban seleccionando los que estimaban posibles hits, por diversas razones. Determinado día en el mes, en sección nocturna, se escuchaban las piezas aspirantes a favoritos a consideración de un grupo de trabajadores seleccionados de la emisora; al aprobarse, comenzaban los productores a difundirlos prioritariamente en las discotecas para convertirlos en hits.

Así fue como Radio Cadena Agramonte, a los dos años de creada, según survey de la Asociación de Anunciantes de Cuba, obtuvo el primer lugar,  destronando, inclusive, a las cadenas nacionales habaneras.

La naciente emisora apostó por nuevas voces en la locución, jóvenes en su mayoría que se habían iniciado como suplentes en otras estaciones o que debutaban allí. Pero también estaban a la caza de algunas de primera línea en el interior del país, sobre todo para los noticieros.  Así integraron el staff Mario Crespo Fuentes, oriundo de San Luis, Oriente, que dejó una estela de profesionalidad y aportes radiales a su muerte inesperada ya en la Revolución; Homero de Dios Suárez, quien realizó sus primeros intentos fructíferos en Radio Florida, y posteriormente César Arredondo, joven de tierra adentro que todavía hoy destacado en la locución nacional, seguido muy de cerca por Francis López Escobedo, fallecido pero cuya voz identifica en nuestros días la emisora, gracias a los recursos de la tecnología moderna de grabación.

Dos años después de triunfada la Revolución, se acomete en el país la  Planificación de la Radio. Fueron compradas a sus propietarios las emisoras e intervenidas aquellas de los que abandonaron  Cuba. En Camagüey solo quedaron trasmitiendo Radio Cadena Agramonte y un breve período CMJK, como Radio Camagüey, con una programación de música instrumental, pero luego su señal pasó a CMBF en La Habana.

Comenzaba una etapa transicional, ¿qué hacer radialmente?

Cadena Agramonte no debía imitar el pasado, pero tampoco soslayarlo, tener en cuenta los éxitos de la emisora en la etapa dejada atrás, saber utilizar lo utilizable e ir desechando lo que era propio de la radio capitalista, que se mantenía de los anunciantes y que en el presente tenía un presupuesto asignado para cubrir los gastos, La programación debía estar dirigida a trasmitir cultura y educar al oyente, además de entretener.

Es preciso destacar la labor de Raúl Noriega Mendoza, al acometer la Jefatura de Programación, un enamorado de la radiodifusión y estudioso de ella que comenzó a adecentar la programación y a rescatar experiencias de los días fundacionales, teniendo en cuenta que se transitaba ahora en una Revolución.

Se empezó a trasmitir un programa dedicado a los niños: El pionero Juan y la madrina del cosmos, escrito por Raúl González de Cascorro e interpretado por actores del Conjunto Dramático de Camagüey y el Pequeño Teatro de La Edad de Oro. El programa se grababa a las 12 de la noche, cuando dejaba de trasmitir la emisora, en un exiguo local, el más amplio con el que contaba la emisora. La audición se convirtió en exitosa porque novedosa era la temática dirigida a los niños que abordaba Cascorro. Fueron estos los primeros atisbos que tuvo Noriega sobre la conveniencia de una programación dramática.

Con el tiempo el espacio se fue quedando pequeño, y Cadena Agramonte es trasladada a un edificio acorde con los propósitos que se habían trazado, situado en la Plaza de la Merced. Era un moderno edificio de apartamentos que había ocupado un banco en la planta baja y donde en los altos se estrenó, en 1959, Televisión Camagüey, Canal 11.

Con gran esfuerzo, se transformó aquel local, y además de la cabina de locución y el control maestro de audio, se construyó con trabajo voluntario un estudio para grabaciones, bien acondicionado, porque el propósito era crear un grupo dramático.

En el país, en esos años, Santiago de Cuba era la única provincia que trasmitía una programación dramatizada, escrita y generada fuera de la capital. Hacer esto en Camagüey, era vestir la radio con pantalones largos.

Poco a poco Cadena Agramonte comenzó a extender su programación, y abarcó diferentes géneros radiales. La música tuvo en Miscelánea, Zafra Musical y Ecos de México, aún en el aire, tres excelentes espacios para su radiodifusión.  Por su parte, Luis Díaz Cuervos recorrió todos los días la historia de Camagüey con Provincia Cinco, y el villareño Luis Orlando Pantoja invadió Camagüey y acumuló éxitos con su revista de facilitación social Meridiano.

Actualmente Radio Cadena Agramonte cuenta con dos transmisores en la cabecera provincial, de  FM y AM. Trasmite las 24 horas. La Emisora está dotada de seis estudios, uno  de alta tecnología para la grabación de los programas dramatizados. Su tecnología es digital aunque aún trabaja analógicamente

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